En todo el mundo la incontinencia de orina (IO) es un problema común que afecta entre el 17% al 45% de las mujeres adultas, reflejándose muchas veces en un deterioro de su vida social. El alto costo en cuidados por IO, que supera el 2% de los gastos en salud en los Estados Unidos, hace de este síndrome una preocupación en la salud pública.
La forma más común es la Incontinencia de Esfuerzo (IOE), siendo responsable del 48% de los casos, le sigue en frecuencia la Incontinencia de Urgencia (IOU), provocada por la hiperactividad vesical, en un 17%.
Debido a la vergüenza, al tabú o al desconocimiento de la existencia de posibles tratamientos, sólo una minoría de las mujeres que padecen de IO buscan ayuda profesional.
En la práctica diaria las pacientes consultan sólo cuando la pérdida de orina les provoca algún problema de índole mental, físico, o inconformidad dentro de su entorno social.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud no sólo como la ausencia de enfermedad sino también como el “buen estado físico, emocional y social”. Según la Sociedad Internacional de Continencia (ICS), la IO representa un problema higiénico y psicosocial. La IO afecta significativamente la calidad de vida en un 20% de las mujeres.
En la Clínica hemos formado el Departamento de Uroginecología teniendo como objetivo: Ofrecer una visión integrada y multidisciplinar, englobando aspectos clásicamente abordados por la urología, la ginecología, la proctología y la fisioterapia para el diagnóstico y tratamiento de las patologías relacionadas con el aparato urogenital femenino.
• Incontinencia urinaria.
• Incontinencia fecal y de gases.
• Disfunción sexual femenina.
• Divertículos uretrales.
• Dolor pélvico crónico.
• Fístulas urogenitales.
• Patología urológica en la gestación.
• Distopías (prolapsos de órganos pelvianos).
Equipo Médico:
Coordinador General: Dr. Manuel Carnerero
Integrantes:
1) Dra. Mariana Roggero (Ginecóloga)
2) Dra. Yanina Ferreyra (Ginecóloga)
3) Dra. Cecilia Navone (Ginecóloga)
4) Dr. Manuel Carnerero (Urólogo)
5) Dr. Gabriel Brusa (Urólogo)
6) Dr. Matías Parodi (Cirujano General – Proctólogo)
7) Lic. Silvia Bergmans (Fisiterapéuta).
FUENTE: Dr. Manuel Carnerero. Coordinador Departamento Uroginecología.
¿A QUE LLAMAMOS ESTRES?
Es una forma muy común de diagnóstico que mucha gente se atribuye y que los profesionales de la salud observan al encontrarse con pacientes que padecen disconfort físico por síntomas tan diversos que abarcan desde las molestias digestivas, el insomnio, la caída del cabello, la dificultad para subir de peso, y hasta el apetito entre otras.
Pero en realidad, el estrés es un mecanismo adaptativo, es una configuración de alarma general que la naturaleza ha desarrollado en los seres vivos que les permite su autodefensa en lo que denomina ¨reacción de lucha y/o huida¨. En ésta configuración de respuesta de alarma entran en juego diversos sistemas como el endócrino, el nervioso, el cardiovascular; otros como el digestivo y el urinario relegan su consumo energético a modo de ahorro para su mejor aprovechamiento en la situación de emergencia biológica.
Todas estas adaptaciones son útiles al individuo y le permiten la supervivencia.
El problema que se plantea ante la persistencia de éste mecanismo, es el excesivo consumo energético que implica, así como el daño vascular por aumento persistente del tono adrenérgico (adrenalina) aumento de factores oxidantes, y aumento persistente de hormonas corticoesteroides endógenas, entre otras, que aumentan el catabolismo y producen daño endotelial. Entonces pasamos a una situación general de ¨distres¨, es decir, una alteración general del organismo por persistencia de la reacción de alarma y que produce síntomas como los descriptos al comienzo del presente artículo.
La mejor forma de prevenir consecuencias y reducir la incomodidad que provoca en la vida del ser humano es: comer bien y ordenado, dormir bien, tener un buen estado físico y observar una vida social metódica alejada de los excesos; ni mas ni menos que lo que nuestras madres hicieron con nosotros cuando empezamos nuestros días en familia, marcándonos pautas y horarios.
FUENTE: Dr. Chamale Oscar E. Jefe Serv. Clínica Médica