QUÉ ES UN SARCOMA Y CUÁNDO CONSULTAR CON UN ESPECIALISTA

Hoy se conmemora el Día Internacional del Sarcoma, en este marco el Dr. Facundo Mandojana, profesional del Servicio de Cirugía General, explica qué es, cómo se originan y ante qué síntomas hay que consultar con un especialista.

Los sarcomas son un grupo diverso y relativamente raro de tumores malignos, que representan poco más del 1% de todos los diagnósticos de cáncer en adultos y casi el 21% de todos los cánceres malignos sólidos en niños y adultos jóvenes. Salvo rarísimas excepciones, no son hereditarios. Mayoritariamente, el sarcoma se desarrolla en personas sin factores de riesgo conocidos, por lo que es difícil prevenirlos. Los sarcomas pueden ocurrir a cualquier edad y no están restringidos a una ubicación específica del cuerpo. Suelen aparecer como bultos, pero no todos los bultos palpables son sarcomas. En ocasiones, son mal diagnosticados, ya que pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, y muchas veces se piensa que son lesiones deportivas y, por lo tanto, se tratan incorrectamente. Como consecuencia, cuando finalmente se diagnostican, pueden ser grandes y difíciles de extirpar quirúrgicamente y pueden presentar metástasis. La rareza de la enfermedad combinada con la cantidad diversa de subtipos puede hacer que los sarcomas sean muy difíciles de tratar correctamente y de estudiar. Por lo tanto, es muy importante que los traten especialistas.

Se caracteriza por tener un mismo origen embriológico, como los músculos, los tejidos cartilaginosos, las articulaciones,  los huesos, los tejidos conectivos (por ejemplo los tendones), los vasos sanguíneos y linfáticos y los tejidos grasos. Estos tejidos están formados por células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los cuerpos. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable. Cuando, en una célula, estos mecanismos se alteran, esta y sus descendientes inician una división incontrolada que con el tiempo dará lugar a un tumor.

Llamamos sarcoma de partes blandas, a aquella enfermedad en la que se desarrollan células malignas a partir de alguna de las células que derivan del mesodermo, a excepción del hueso (en este caso no hablaríamos de sarcomas de partes blandas, sino de osteosarcomas).

Los sarcomas de partes blandas pueden aparecer en los tejidos mesodérmicos de las extremidades (más de la mitad de los casos), del tronco y del abdomen e incluso del cuello y la cabeza.

Existen más de 150 variedades de sarcomas reconocidas por la OMS, divididos en dos grandes grupos, los que nacen en el esqueleto y los que lo hacen en otros lugares, conocidos estos últimos, como sarcomas de partes blandas.

El sarcoma de Ewing (un tipo de sarcoma óseo) y los tumores del estroma gastrointestinal o GIST (un tipo específico de sarcoma de partes blandas), son tan peculiares en todos sus aspectos que se consideran aparte.

Los sarcomas de partes blandas y retroperitoneales, pueden aparecer en cualquier parte del organismo. Afectan a músculos, grasa, nervios, vasos sanguíneos y tejido conectivo. Son difíciles de diagnosticar, ya que al inicio pueden pasar desapercibidos, sin manifestarse de forma clara hasta un estado evolucionado y de pronóstico más comprometido. Algunas de las clases más frecuentes son: liposarcomas, rabdomiosarcomas, fibrosarcomas, sarcomas sinoviales, leiomiosarcomas, angiosarcomas, linfagiosarcomas.

Todos los sarcomas se pueden curar si se los diagnostica a tiempo, siendo el método curativo por excelencia la cirugía. La radioterapia y tratamiento médicos, como quimioterapia o tratamientos modernos de tipo molecular, se pueden emplear para facilitar la operación o para disminuir las probabilidades de recaída.