LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES EN EL INVIERNO

Con la llegada del invierno resurge el interrogante, ¿existe una relación causal entre el frío del invierno y el aumento de los eventos cardiovasculares?

 

Según advierte el North American Journal of Medical Sciences, la prevalencia de enfermedades cardiovasculares aumenta en un 20% en invierno debido a las bajas temperaturas, mientras que las enfermedades coronarias lo hacen hasta en un 10%. 

El frío puede perjudicar más a las personas de edad avanzada, a los que padecen diabetes, hipertensión arterial o que ya padecen alguna enfermedad cardiovascular preexistente.  Por ello, durante esta época del año se ha detectado un aumento en patologías como la angina de pecho, el infarto agudo de miocardio o la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardíaca.

La explicación reside en que el frío que es vasoconstrictor, provoca un estrechamiento de las arterias,  lo cual puede llegar a ocasionar una disminución en la cantidad de sangre que llega al corazón.

Otra consecuencia del frío es la demanda de oxígeno aumentada por parte del organismo, lo que provoca un aumento en la frecuencia cardíaca y la presión arterial debido a una mayor secreción de catecolaminas. Esto provoca un cambio en la composición sanguínea aumentando la presión arterial, el colesterol y el fibrinógeno en sangre. Esta última es la proteína responsable de la formación de coágulos en la sangre.

En este sentido, el frío disminuye las defensas del organismo y reduce su capacidad de respuesta ante cualquier complicación.  Existen publicaciones médico-científicas las cuales concluyen que los pacientes hospitalizados por causa cardiovascular que, además, presentan alguna complicación infecciosa respiratoria (como gripe o neumonía), empeoran su pronóstico y duplican su riesgo de muerte por causa cardiovascular.

La estacionalidad también ha sido bien documentada en la mayoría de las formas de accidente cerebrovascular (ACV)

Además, el aumento de estos factores de riesgo cardiovascular se ve agravado por factores medioambientales y de estilo de vida, tales como la contaminación ambiental, la falta de actividad física, el cambio de los hábitos alimentarios y la mayor facilidad para contraer infecciones.

 

En resumen, las causas fisiopatológicas de esta relación podríamos encontrarlas en:

El frío aumenta el riesgo de infecciones.
El frío aumenta la agregabilidad plaquetaria y el riesgo trombótico.
El frío aumenta la vasoconstricción con el consiguiente aumento de la presión arterial.
El frío aumenta nuestra frecuencia cardíaca.
Nuestra dieta cambia: menos frutas, más carnes, más grasas saturadas, menos verduras.
Tendencia a reducir nuestra actividad física.
Los fumadores aumentan el consumo de cigarrillos en ésta época.

Consejos para reducir el riesgo de complicaciones durante el invierno:

Abrigarse bien.
Personas mayores de 65 años y aquellos que padezcan patologías asociadas, colocarse la vacuna antigripal.
Realizar actividad física aeróbica regular. Por ejemplo, caminata cuatro veces por semana
Mantener una dieta saludable, evitando las comidas con alto contenido de sal y grasas, ya que estos aumentan la presión y el colesterol, respectivamente.
Abandonar el hábito de fumar.