ES POSIBLE ABANDONAR EL TABACO CON AYUDA MÉDICA Y PREDISPOSICIÓN DEL PACIENTE

Hoy se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco y el Dr. Fernando Camporro, encargado del consultorio de cesación tabáquica de la CURF nos cuenta sobre esta adicción que se cobra más de 5 millones de vidas al año y que se duplicaría para el 2030.

El tabaquismo es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. En nuestro país, mueren anualmente más de 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco, lo que representa el 16 % del total de las muertes de personas mayores de 35 años. Además, según el profesional, se estima que los fumadores viven entre diez y quince años menos que los no fumadores.

Hoy existen diversas formas de consumir tabaco: cigarrillo armado, prensado y electrónico. El especialista reconoció que en los últimos años, se ha intentado difundir la idea de que el cigarrillo electrónico es menos dañino para la salud. Sin embargo, Camporro enfatizó: “Lo cierto es que no existen datos que confirmen que son menos nocivos, y por el contrario, lo que sí hay es evidencia de que estos dispositivos contienen sustancias cancerígenas e irritantes para las vías respiratorias”. Y agregó: “Muchos de estos también contienen nicotina, lo cual perpetúa la adicción”.

¿Es posible dejar de fumar?

Nuestra institución cuenta con un Consultorio de Cesación Tabáquica, en el cual se desarrollan profesionales de Clínica Médica y Neumonología. No es necesario que el paciente sea derivado por su médico de cabecera para poder asistir.

En las consultas, no se realizan estudios clínicos, “pero sí algunos test que nos permiten ver el grado de dependencia física, psicológica y social que presenta el paciente, además de valorar la motivación para dejar de fumar”, aclaró el especialista.

Cada paciente presenta diferentes grados de dependencia, pero en algunos puede existir un franco predominio de una por sobre las otras. La efectividad que pueda tener cada tratamiento dependerá del grado y tipo de dependencia.

Para Camporro, hay que intentar apuntar contra estos tres pilares. El tratamiento farmacológico es importante frente a la dependencia física y, en el caso de la dependencia psicológica y social hay que acompañar al paciente con un tratamiento conductual que le ayude a conocer lo que le ocurre y asesorarlo acerca de qué hacer con eso, para así modificar  patrones de conducta y hábitos.

Sobre esto, el profesional aseguró: “El tratamiento farmacológico solo sirve para superar la abstinencia que puede generar la falta de nicotina, principalmente en aquellos pacientes con importante dependencia física. No hay resultados mágicos del tratamiento farmacológico, que los haga olvidar el cigarrillo, o que les dé asco, pero lo que hacen estos medicamentos es ayudar a superar la etapa de abstinencia, que es la causa de recaída temprana más frecuente. El resto depende de cada paciente.

En general, en los fumadores de larga data, el acto de fumar se convierte en una parte importante de la vida diaria, lo que hace que se les haga difícil imaginarse a ellos mismos sin esta conducta. Dejar de fumar no solo es dejar de fumar, sino que es un reto que implica dejar hábitos nocivos, adoptar conductas saludables, cambiar rutinas, etc.  Así y todo, muchos fumadores que inician este camino, y lo hacen convencidos de querer dejar, se terminan sorprendiendo porque les resulta más sencillo de lo que pensaban.

En general, los tratamientos para dejar de fumar oscilan los tres meses de duración. En ese período, se realiza un seguimiento cada quince o veintiún días. Posteriormente, se hace una evaluación a los seis y doce meses para controlar la abstinencia y apoyar al paciente en el proceso.