ANÁLISIS POR EL DR. JUAN JOSÉ TRAKAL

Este 5 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Enfermedad Celíaca, con el fin de concientizar a la comunidad y promover la búsqueda de soluciones para las personas afectadas.

La celiaquía es una condición permanente de intolerancia al gluten (proteína presente en el trigo, avena, cebada y centeno - TACC) contenido en diversos alimentos. Esta condición ocurre en individuos genéticamente predispuestos y se manifiesta como una enteropatía mediada por mecanismos inmunológicos, lo que genera una alteración de absorción de nutrientes. Esta patología se puede manifestar con una gran variedad de síntomas, como por ejemplo:

  • Pérdida de peso
  • Problemas de crecimiento
  • Diarrea
  • Distensión abdominal
  • Osteoporosis

Cabe destacar que existe una presentación clínica asintomática atípica donde los pacientes manifiestan signos extra digestivos como anemia, aftas orales, uñas quebradizas, caída de cabello, y/o abortos espontáneos recurrentes. Por ello, para hacer un diagnóstico de cualquier patología hay que conocer las enfermedades y estudiar minuciosamente a los pacientes.

 

Diagnóstico y tratamiento

De acuerdo a estimaciones del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, se calcula que 1 de cada 100 personas padece de celiaquía, lo que la posiciona como la enfermedad crónica intestinal más frecuente. Además, por cada persona diagnosticada, hay ocho que padecen celiaquía y no lo saben. A pesar de que es más común vincular esta enfermedad con la niñez, se puede desarrollar o diagnosticar en cualquier momento de la vida. Como es un enfermedad genética y autoinmune puede permanecer  asintomática u oligosintomatica durante años y ni el paciente ni el médico logran detectarla, porque por lo general, no la buscan. Esto cambia cuando una patología intercurrente gatilla la aparición de síntomas y así se puede llegar al diagnóstico. De todas maneras, hay síntomas y signos mínimos con los que se puede sospechar.

Es importante la detección y el tratamiento de la enfermedad Celíaca, para lograr una condición de vida óptima. En este sentido, el diagnóstico se fortalece si se llevan a cabo  la mayor cantidad de métodos de detección, como:

  • Análisis clínicos de rutina: Para determinar la presencia de patologías asociada de déficit de la absorción de nutrientes y los anticuerpos específicos de la enfermedad celiaca.
  • Endoscopia digestiva con biopsia de intestino
  • Perfil genético del paciente: Para detectar la presencia de dicha patología.

Una vez diagnosticada, el tratamiento se basa en dos premisas fundamentales: dieta estricta de Alimentos Libres de Gluten (ALG) que deberá mantenerse de por vida, y la eliminación de cualquier producto contaminado con gluten. Si los pacientes llevan una dieta libre de gluten, entre seis meses y dos años, la absorción de nutrientes y la mucosa intestinal vuelven a la normalidad, pero la exclusión de alimentos debe mantenerse.

Además de la dieta, es fundamental que se realicen controles de forma periódica, que permitan detectar aquella ingesta inadvertida de gluten, que el paciente no logra identificar conscientemente.

 

Fuente: Servicio de Gastroenterología