ANÁLISIS POR EL DR. RAÚL PIEDRABUENA

Hoy es el Día Mundial del Parkinson, segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer. En este marco, el Jefe del Servicio de Neurología, Dr. Raúl Piedrabuena, compartió unas palabras sobre la enfermedad, sus síntomas y tratamientos.

La enfermedad de Parkinson consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema. Presenta varias características particulares: temblor de reposo, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular. Se produce cuando las células nerviosas de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro. Se produce una degeneración en las células de los ganglios basales que ocasiona una pérdida o una interferencia en la acción de la dopamina y menos conexiones con otras células nerviosas y músculos.

De momento, se desconoce su origen. Sin embargo, existen teorías que intentan explicar el deterioro neurológico que produce esta patología. La genética es uno de los factores considerados como causantes de esta patología.  Hay algunas formas de Parkinson hereditarias, sobre todo aquellas de inicio temprano (personas jóvenes). Además, se cree que algunos pesticidas y toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los desencadenantes de la enfermedad. 

En la actualidad, el 70% de las personas diagnosticadas de Parkinson tienen más de 65 años. Sin embargo, eso no quiere decir que sea una patología exclusiva de las personas mayores: el 15% de los pacientes se diagnostica antes de los 50 años. 

El diagnóstico es clínico y se efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador químico. 

Sin embargo, el mejor medio para detectar esta patología es la observación, ejercida tanto por el médico neurólogo como por los familiares del enfermo, ya que el contacto permanente les permite confirmar la continuidad o progresión de los síntomas y los posibles cambios físicos como emocionales.

Los síntomas típicos son los siguientes:

Temblor: Puede afectar solo a un lado o parte del cuerpo y consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia adelante. Generalmente, comienza en la mano, aunque en ocasiones puede afectar primero a un pie o a la mandíbula. Al estar en reposo o bajo situaciones tensas, se suele agudizar y tiende a desaparecer durante el sueño.

Rigidez: Se manifiesta como una resistencia o falta de flexibilidad muscular por aumento del tono muscular.

Bradicinesia: Se trata de la pérdida de movimiento espontáneo y automático y lleva a lentitud en todas las acciones. Esta lentitud es impredecible y es el síntoma más incapacitante, porque el paciente no puede realizar con rapidez movimientos habituales que antes eran casi mecánicos.

Inestabilidad postural: La inestabilidad de la postura hace que los enfermos se inclinen hacia adelante o hacia atrás y se caigan con facilidad. El paciente da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio

Otros síntomas son:

– Depresión
– Trastornos cognitivos
– Trastornos del habla
– Trastornos de la deglución

 

Tratamiento

Esta es una patología crónica que, de momento, no tiene cura. Sin embargo, existe un tratamiento que busca reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla.

Como la dopamina no puede administrarse directamente ya que no puede pasar la barrera entre la sangre y el cerebro, se ha desarrollado una serie de fármacos que favorecen la producción de esta sustancia o retrasan su deterioro y que se administran en función de la gravedad de los síntomas. Así, en las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes, como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se utiliza la levodopa, el fármaco más potente hasta el momento para el tratamiento de esta enfermedad.

 

Tratamiento quirúrgico

La cirugía pretende actuar sobre la parte dañada del cerebro. Solo está indicada en un 5% de los pacientes y es efectiva si están bien seleccionados. Los criterios de inclusión para intervención quirúrgica contemplan incapacidad funcional muy grave, ausencia de demencia, edad inferior a 70 años y diagnóstico confirmado. Entre las técnicas quirúrgicas que se utilizan para aliviar los síntomas de Parkinson se encuentra la palidotomía y la estimulación eléctrica.

Tanto el tratamiento quirúrgico como el farmacológico, son efectivos y su elección se hará en función de la dependencia clínica del paciente. Los beneficiarios son los pacientes con discinesias causadas por la medicación o con enfermedad avanzada que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico.

 

Subtalamotomía

Otra técnica consiste en eliminar la zona del cerebro dañada mediante la implantación de un marcapasos en el área afectada para generar un campo eléctrico. 

 

Neurorehabilitación

Uno de los aspectos más importantes del tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en el mantenimiento del tono muscular, de las funciones motoras y el manejo de la inestabilidad postural, por lo que es esencial la rehabilitación neurológica integral

 

Ante la aparición de algún síntoma, consulte con un médico especialista.