Recomendaciones

Estamos en verano y la actividad física forma parte nuestra recreación, aprovechando la época de buen clima y vacaciones. Pero a la hora de contemplar las condiciones para realizar ejercicio, que puede hacerse tanto al aire libre como en lugares cerrados, debemos tener en cuenta el calor, la exposición al sol, la hidratación, la duración e intensidad de ejercicio, la alimentación y el descanso.

Ambiente óptimo

Es importante que la exposición al sol se realice temprano a la mañana, hasta no más de las 10 hs o a partir de las 18 hs, a esto debe agregarse el uso de pantalla solar de factor 50 o mayor dependiendo del tono de piel y enfermedades de la misma, si se padecen. No se recomiendan ejercicios prolongados si la temperatura es superior  a 28 grados, así como la humedad que pase los 70%.

Para transitar el proceso de recuperación debemos considerar que naturalmente el organismo eleva su temperatura en ejercicio y tarda más tiempo en enfriarse. Por ello el uso de aire acondicionado, ventilador o buena aireación en lugares cerrados favorece estas condiciones.

Hidratación y alimentación

La alimentación sugerida incluye predominio de frutas, verduras y líquidos en general.
Es recomendable tomar agua, jugos de frutas y/o bebidas deportivas considerando que cada hora de ejercicio (como correr al aire libre) puede hacernos perder 1000 a 1400 cc de sudor; por ello es indicativo hacerlo con una prehidratación de 500 a 800 cc de agua, sumando una hidratación intraejercicio de aproximadamente 1400 cc por hora. A esto se suma una necesidad de posthidratación, agregando frutas, de otros 500 cc.

La sed

La sed es una mala consejera, de especial atención en personas mayores a 60 años, ya que pueden no presentarla y aun así exhibir deshidratación, golpe de calor o hasta shock hipovolémico.
El hecho de presentar sed mientras se practica ejercicio advierte detener el entrenamiento para hidratarse, evitando cuadros de deshidratación u otras situaciones como lesiones musculoesqueléticas.

Generación de buenos hábitos

Para que el ejercicio sea beneficioso debería practicarse cotidianamente. Aquellas personas que sólo lo hacen  durante las vacaciones deben considerar realizarlo con un precalentamiento, elongación antes y después, ser progresivo en la intensidad y duración. El dolor musculoesquelético y la fatiga indican desadaptación, y debe tomarse en cuenta para evitar daños.

El período estival de verano es una buena oportunidad para iniciar la actividad física como parte del buen estado de salud de las personas, aprovechando el entusiasmo que debería prolongarse durante todo el año; siempre considerando estos consejos.